
Ellas son como las hormigas: laboriosas y enfundadas en sus guardapolvos en tonos azules o celestes, barren, limpian, preparan la leche y vienen con la pregunta del millòn...seños, ¿les toco el timbre, o se quedan un ratito màs al sol?
Abren la puerta para ir a jugar mientras ocupan su privilegiado (y calentito) lugar junto a las hornallas, las tazas y los panes. Se preocupan por los niños cual abuelas a manos llenas, y saben vida y obra de cada personita que circula por el edificio...eso es bueno, ya que a veces nos enteramos por ellas de cosas que nos parecen insòlitas.
Nuestro gran recordatorio el dìa de hoy para ellas que con su granito de arena colaboran con el hacer docente de dìa a dìa, y hacen que la jornada sea màs llevadera.
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