21 de septiembre, día de la primavera. Pero esta vez vino sin sol, con lluviecitas y lloviznitas...
Hace un par de días atrás, nuestro indicador de estaciones comenzó a mostrar tímidamente la llegada de de quien hoy destronó al invierno.
Cuando hablo de indicador de estaciones, no me refiero a esos que cambian de color con el tiempo, según esté el día. No...es el duraznero de jardín que está plantado contra uno de los tapiales que cercan el patio, del lado de afuera de la escuela, y hoy ya estaba casi en plenitud, con sus flores en tonos rosadas, blancas y fucsias. Todos los años él sabe de la llegada de la caricia cálida, de la invitación al brote, de la renovación de la savia...sabe más que el señor del pronóstico, ya que cuando es el momento, florece sin más.
Así que el tradicional pic-nic de la primavera transcurrió en el comedor de la escuela, pero no faltó diversión, ni de los niños ni de las seños, a las que se les han sumado...¡¡¡practicantes!!!


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