¡No se imaginan, nunca se imaginarían las caritas de nuestros peques cuando vieron ingresar la "sorpresa" que los tenía portándose bien casi por tres días!
Gracias a la ultrarapidísima y efectiva gestión de nuestra sra Directora Mariana, en el patio de la escuela se erguían invitando al desorden infantil... 2 preciosos inflables.Y gracias también a la desinteresada colaboración de padres y comerciantes, en las mesas de la merienda dispuestas para la ocasión no faltaron las delicias que apasionan a los niños.
Y por supuesto, faltaba más, las seños no se privaron de meterse a los inflables aunque fuera para la foto, con toda la hinchada de sus alumnos que aplaudían y reían ante las poses de las grandulonas.
No faltaron los canastos de juguetes para que pudieran armarse distintos sectores de entretenimiento, y los lápices acuarelables que dibujaron desde animales hasta vaya a saber Dios qué cantidad de cosas sobre las mejillas de todos, a modo de colorido tatuaje.Todo con alegre música de fondo.
Comimos, jugamos, bailamos, nos cansamos. Misión cumplida. Niños felices, maestras felices, un recuerdo lindo para días futuros en los que quizá no vuelvan a tener tan bella oportunidad de divertirse así.
Aquí, los protagonistas.
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